La gran revolución de la España de los 60 no se llevó a cabo con tanques, sino con bikinis. La llegada de “las suecas” supuso un auténtico revulsivo para la industria y la moral de una sociedad aislada y desfasada. Sus cuerpos altos y esbeltos, cortos de ropa y de complejos, inundaron las playas españolas de bikinis y minifaldas y fueron el despertar de España a Europa. Nuestra sangría nace inspirada por aquellas mujeres en busca de sol y diversión, que sin saberlo, cambiaron nuestro país para siempre.